miércoles, 5 de marzo de 2014

Imágenes y recuerdos de Cacabelos (XCIII)





OJOS CLAROS, SERENOS…

Antonio Esteban González


Que levante la mano todo aquel que no quisiera mirarse en unos ojos tan hermosos y profundos  -hermosos por su profundidad-  como los ojos que miran en esta foto, pero permítanme, antes, que les cuente una mínima historia de la que fui protagonista: no levantaba yo dos palmos del suelo  -o casi-  cuando el maestro que se encargaba de enseñarme las primeras letras, don Paco Santos -con quien, posteriormente, tuve un desencuentro-  me obligó a aprender de memoria unos versos de Gutierre de Cetina que, si no recuerdo mal, decían: “Ojos claros, serenos / si de un dulce mirar sois alabados…” para recitarlos en una de aquellas veladas teatrales de final de curso en el Teatro Benamor de Toral. (Mamá había planchado y replanchado una camisa blanca, olorosa a membrillos que se metían en los armarios para conservar la ropa y buscaba una corbata apropiada, pero tita Carmen se oponía, porque prefería que no la llevase. Aún era muy niño para llevar corbata).
A mí me gustaba más recitar aquello de /De entonces suena en los valles / y dicen los montañeses/ mala la hubisteis franceses en esa de Roncesvalles”//. Pero don Paco se negó.
Pero en aquellos años de inocencia  -perdida, desgraciadamente, en los turbios océanos de la impureza, posteriormente-  aún recordaba lo de los ojos claros, serenos y los vuelvo a recordar hoy cuando veo la foto de una mujer  -cuyo nombre no diré-  que parece buscar algo tras una mirada tierna y dulce.
El fotógrafo supo captar el gesto: la mirada honda y los labios entreabiertos que soñaban, tal vez, con el amor. No diré su nombre. Tendrán que adivinarlo los lectores del blog. Vive aquí, entre nosotros y todos la conocen y el mejor homenaje que puede hacérsele a ella -y a todas las mujeres de Cacabelos-  son los versos del poeta: “Ojos claros, serenos, que de un dulce mirar sois alabados…”
PD: Pueden escribirnos para ver si la conocen.
 

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