lunes, 2 de febrero de 2015

Mientras Cacabelos duerme, los panaderos elaboran los panecillos para la bendición



Jose (sin tilde) muestra una de las primeras hornadas de panecillos


A Félix y a Saturno se les unieron los más jóvenes de la familia
Para Chas el pan no tiene ningún secreto


Un año más los cacabelenses-y otros muchos que no lo son-renovarán la tradición de acudir al Santuario de Las Angustias a bendecir los típicos panecillos esta tarde de Las Candelas. Pero detrás de los millares de roscas, trenzas, palomas o cuernos que serán alzados para atraer el agua bendita esparcida por el sacerdote, hay muchas horas de trabajo de los panaderos de Cacabelos. Estas peculiares piezas de pan son de elaboración pura artesanal. Cada una debe ser moldeada a mano, no hay máquina que supla al artesano. De hecho,  todos los hornos deben ampliar durante unas intensas horas la plantilla para hacer frente a la demanda que se aglutina en un corto espacio de tiempo.
El aroma y el aspecto de las piezas más madrugadoras en salir del horno invitaban ya hincar en ellas los dientes, pero la tradición también obliga a esperar hasta que reciban la bendición. Ya falta poco.

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